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Foto de noticiaMojón, en nuestra provincia, del Camino Primitivo a Santiago de Compostela
O Acebo - A Fonsagrada
Iniciamos la ruta, casi 200 asociados, encontrando el camino con tramos de charcos enlodados y helados en contraste con el día luminoso y la buena temperatura reinante, 10º al bajar del autobús, para la época del año en la que estamos.
El recorrido ha discurrido sin problemas y a buen paso,- a excepción de las paradas fisiológicas, las realizadas para tomar fotografías o aquellas para el avituallamiento-, por una zona de montaña que nos ha mostrado su mejor cara dejándonos observar sus cimas con nieve en un día con un sol espléndido.
El camino, en general, se encontró bien señalizado pese a un par de puntos en los que pudo haber alguna duda y a alguna marca un poco pequeña que no se observaba hasta que se estaba al lado de ella.
Sería oportuna alguna señalización más en los tramos en los que se prestaba la confusión por confluir con otras señales: similares, rústicas y, posiblemente, de senderismo.
En nuestro recorrido hemos visto una capilla moderna, la Ermita de Silvela, que muestra en su entorno un pequeño merendero en el que poder realizar un descanso y disfrutar del hermoso y verde paisaje antes de iniciar la acusada ascensión hacia A Fonsagrada.
Si nos dejamos llevar por la curiosidad y nos tomamos un minuto, podremos observar a través de las rejas de la puerta de acceso a la capilla, un crucifijo que muestra en sus laterales una serie de conchas de peregrino así como una imagen en la parte superior izquierda, todo ello detrás del altar.
Una vez en A Fonsagrada, la localidad con título de villa más alta de Galicia, ascendemos por una calle que nos lleva hasta una fuente situada a los pies de la Iglesia de Sta. María. Según la tradición, el nombre de Fonsagrada deriva de la existencia de una antigua fuente que todos consideraban sagrada, Fontem Sacram, porque al parecer sucedió allí una aparición de la Virgen. Desde el s. XVII, esta fuente fue centro de romería y fueron muchos los devotos que bebían y se lavaban en ella.
Merece la pena repetir la visita a este municipio que nos invita a degustar una sabrosa y calórica gastronomía propia de la zona.
Os aconsejamos, si disponéis de tiempo, que os acerquéis a ver la cascada, fervenza o seimeira de Vilagocende que es la de mayor caída de Galicia y se encuentra a unos 3 km.
Foto de noticiaCascada de Vilagocende
A Fonsagrada - A Lastra
Más de 150 personas tomamos parte en la segunda etapa del Camino, en A Fonsagrada, descendiendo por la calle donde se encuentra la Casa Consistorial y dejando a nuestra derecha el primer cruceiro que nos encontramos en esta ruta. Enseguida pasamos de un tramo de asfalto a un sendero de tierra desde el cual fuimos contemplando, por nuestro lado izquierdo, un bonito paisaje de montaña medio cubierto por la bruma que en ocasiones parecía un manto entre los montes y en otras nos ocultaba a la vista las cimas de los mismos. Esta neblina nos ha acompañado durante todo el trayecto al igual que una suave y, prácticamente, ininterrumpida llovizna.
Continuando con nuestro discurrir, diremos que enseguida hemos cambiado el tipo de terreno a pisar el cual, manteniendo el descenso, ha pasado a ser muy angosto, ya que sólo permitía el paso en fila de a uno, de hojarasca que ocultaba piedras suaves, cubiertas de verdín y que, al estar mojadas, eran propicias para los resbalones. Ello hizo que en este tramo se ralentizara la marcha.Así, llegamos a Puebla de Burón, antigua capital del Ayuntamiento, cuya jurisdicción perteneció al Conde de Altamira, donde lo primero que nos llama la atención son los restos de la torre de los Condes de Altamira que, junto con otras tres, formaba parte de una fortaleza.
Asimismo, destacaremos las placas que dan nombre a las calles, tal como la de Igor Stravinsky, que figura en la puerta de la iglesia de Santa María Magdalena, que resultan curiosas. Saliendo del pueblo iniciamos una subida que nos permite observar todo el pueblo en una bonita imagen. Continuando la ascensión, llegamos a una zona de extensas praderías donde podemos contemplar un toro y un buen número de vacas autóctonas que llaman la atención en un medio natural coronado por abundantes molinos eólicos. Seguimos la subida, dejando atrás Xeitoso de Riba, hasta superar una diferencia de altitud de algo más de 250 m que nos deja extenuados, atravesando un frondoso pinar, por un sendero cubierto con un manto de hierba, que nos conduce al Pico Muradal el cual bordeamos.
A continuación, iniciamos un descenso por un camino de tierra y guijarros que nos conduce hasta Hospital de Montouto, bello paraje donde al tiempo que tomamos un respiro de buen oxígeno podemos contemplar los restos restaurados del antiguo hospital, fundado, en el siglo XIV, por Pedro I el Cruel, que cumplía la función de los actuales albergues de peregrinos, así como el dolmen neolítico del mismo nombre,dolmen de Montouto, al cual le falta la piedra que lo cubría. Desde este punto, descendemos hasta Paradavella, a unos 15 km desde el punto de partida, continuando con el disfrute de idílicas panorámicas, lugar donde nos sellarán nuestras Credenciales de Peregrinos.
Seguimos nuestra ruta, en paralelo a la carretera, por algo más de un kilómetro y luego la atravesamos para tomar un camino a la izquierda.
Así, dejamos atrás A Fonsagrada para cambiar de municipio y entrar en el de Baleira. Pasamos por Calzada, Degolada y Couto. Desde este último punto, iniciamos una subida bastante acusada, de más o menos kilómeto y medio, para llegar a San Xoan Lastra.
Foto de noticiaPobra de Burón
A Lastra - Castroverde
En esta tercera etapa partimos de San Xoán da Lastra, iniciando un descenso por carretera a cuya derecha se encuentra la iglesia parroquial, en una luminosa y cálida mañana, en la que sin embargo hay una tupida capa de bruma baja que deja al descubierto las cimas de los montes. Enseguida nos encontramos delante de un hórreo, de planta rectangular, cuerpo de madera y techado de uralita, pasado el cual tomamos un camino a la izquierda. Así, comenzamos un llevadero ascenso, por un frondoso sendero, mullido al caminar por ser de tierra y hojarasca, que nos conduce al Alto da Volta Grande. A continuación, atravesamos una zona más húmeda, tupida de pinos, cuyo sinuoso sendero desemboca en la carretera en el Alto da Fontaneira. Aquí nos encontramos a 936 m de altitud y ya hemos realizado el tramo de mayor desnivel de nuestro itinerario de esta jornada.
Descendemos por esta carretera, dejando a nuestra derecha la Iglesia de Santiago de A Fontaneira, construída en piedra de granito y con tejado de pizarra. Atravesamos el pueblo, nos desviamos a la izquierda y, enseguida, nos encontramos con una muestra de arquitectura rural típica de esta zona. El hórreo, "canastro" o "celeiro", que tenemos a nuestro lado, de planta cuadrada, tiene el techado de paja y alberga entre sus pilares o "pegallos" los aperos de labranza.
Dejamos la contemplación y volvemos a caminar desviándonos nuevamente a la izquierda, en el lugar en que vemos tirado el indicador de Pandelo. Este camino de tierra que pasa por delante de un cementerio nos conduce al entronque con la carretera en el punto kilométrico 137,140. ahora iniciamos una ascensión tomando un sendero a la derecha, serpenteante y con tramos alternos de subidas y bajadas. Debido a ello y a que ya vamos bastante desperdigados, ponemos unas notas de color intermitentes en este largo tramo visible desde la distancia. Nos encontramos en el conocido como Monte da Matanza el cual debe su nombre a la lucha acaecida, a principios del s. IX, en la parroquia de Espereda, en la que los cristianos masacraron a los moros.
Seguimos nuestro camino, manteniendo a nuestra derecha un frondoso pinar, y comenzamos una bajada discontínua que recuerda el descenso por un tobogán. Pasamos por la derecha de un vertedero de basura y mantenemos el descenso que nos dirige hacia O Cádavo, donde tanto las camelias como las mimosas están en pleno apogeo.
Pasamos por delante de la Casa Consistorial del Ayuntamiento de Baleira en cuya fachada principal podemos observar, sobre su ventana central, el escudo que representa la escena en que un cristiano mata moros.
Llegamos a Pradeda donde podemos contemplar otro ejemplo de construcción rural típica, con cuerpo de madera y techado en madera bajo losa de pizarra. Aquí nos encontramos con Rex, el perro que por tres veces se fue acompañando a los peregrinos. En una de las ocasiones llegó hasta Lugo, ciudad en la que sus dueños lo recogieron cuando estaba rodeado de niños en la Plaza de España. Nos despedimos de nuestro amigo y de su dueño y, pocos metros más adelante, vemos la Ermita de Nosa Sra. dos Remedios.
Llegamos al Alto da Vaqueriza, a 836 m de altitud, y nos llama la atención que el indicador de carretera lo tiene escrito con "B". Desde aquí el Camino discurre en paralelo con la carretera, a lo largo de casi tres kilómetros en los que nos encontramos con grandes árboles arrancados de raiz, por la acción de la erosión, en contraste con la repoblación de ejemplares jóvenes. En este lugar podemos contemplar una muy bonita panorámica.
Continuamos y a nuestra izquierda contemplamos la bonita Capela do Carmen, iglesia - santuario sita en una carballeira, de la que se tienen ya referencias en el año 1487.
Seguimos nuestra andadura y llegamos a Vilabade, Vila do Abade, en donde del antiguo convento de franciscanos se conserva la Iglesia de Sta. María de Vilabade, conocida como "la Catedral de Castroverde". Fue construída en 1457 por Fernando de Castro y está catalogada como Monumento Nacional desde 1979. Su fachada principal se encuentra en ángulo con el Pazo do Vicerrei, Pazo de Abraira - Arana o Pazo de Vilabade, hoy destinado a turismo rural.
Salimos de Vilabade y, ahora, el final del camino nos conduce por alfalto hasta Castroverde, sita en el centro de la provincia de Lugo, donde se alza la Torre - Fortaleza de Castroverde. De la antigua fortificación del s. XIV, propiedad de los Condes de Lemos y luego de los Altamira, sólo queda en pie la Torre del homenaje, de 20 m de altura y 5 pisos.
Foto de noticiaTorre del Homenaje de Castroverde
CASTROVERDE – LUGO
Esta etapa, de puertas abiertas, dedicada a UNICEF, la iniciamos en Castroverde y, luego de pasar por delante del Ayuntamiento, enseguida tomamos un camino de tierra, que a nuestra izquierda presenta un alto terraplén con arbolado y a nuestra derecha nos permite ver durante breves momentos la Torre – Fortaleza de Castroverde, que desemboca en la carretera la cual atravesamos para iniciar un suave descenso a la vez que pasamos bajo un túnel. Ahora el camino es de asfalto y discurre entre arbolado el cual hoy tiene un punto de morriña a causa de la llovizna y la bruma. Volvemos a caminar sobre tierra y hojarasca y llegamos a un núcleo de población que presenta un cruceiro que muestra en su pilar tallada en piedra la imagen del Apóstol. Ahora el camino discurre entre jóvenes y esbeltos árboles aunque de vez en cuando nos muestra los más variopintos troncos de caprichosas formas y enrevesados nudos de los árboles más viejos.
El paisaje que se ha vuelto más llano y suave en sus formas, nos ofrece una amplia paleta de tonos verdes y ocres.
Así, alcanzamos otro núcleo de casas en el que podemos contemplar una palloza restaurada anexa a una vivienda que se encuentran en el interior de un recinto cercado por un muro. Prácticamente pegado al muro, en su exterior, observamos el segundo cruceiro, carente de imágenes, en nuestro recorrido de hoy. Al dejar atrás las viviendas resulta curioso encontrarse con una gran cruz de piedra cubierta de liquen sobre un muro, también de piedra y cubierto de musgo, que sirve de cierre a la huerta de berzas en flor que están custodiadas por un muy colorista espantapájaros. Seguidamente llegamos a un grupo de viviendas en una de las cuales están llevando a cabo las faenas propias de la matanza un hombre y dos mujeres. Nos hemos dirigido a ellos y, muy complacientes, nos han permitido entrar en el patio y hacerles algunas fotografías con el cerdo abierto ya en canal.
Continuamos nuestro andar, nuevamente en descenso, entre frondosa vegetación y abundante señalización del Camino. Pasamos a la vera de una cantera y al poco dejamos a nuestra izquierda una casa abandonada que debió ser bonita en otros tiempos. A continuación, encontramos a nuestra derecha un molino prácticamente oculto por la maleza. Nos adentramos en su interior y vemos que todavía conserva varias piedras de molienda las cuales presentan el tono verdoso ocasionado por el desuso.
Al entrar en el término de Sta- María de Gondar encontramos una fuente que presenta un banco en su base y aprovechamos para hacer una parada y refrescar las manos.
Ahora, pasamos al lado de un pazo que presenta una balconada limitada al frente por tres pilares que presentan uno, una talla humana, y los otros dos, una talla animal cada uno. La construcción del pazo se inició, según reza en su fachada, en 1871 y finalizó en 1873.
Seguimos por el Camino y, en esta ocasión, nos llama la atención el prado a nuestra izquierda en el que retozan varios caballos que se muestran curiosos por nuestra presencia. Dejamos Sta. María de Gondar y al echar la vista atrás podemos apreciar el pueblo en su conjunto en el que destaca la iglesia.
Proseguimos y no dejamos de de sorprendernos con la caprichosa Naturaleza que cada vez nos regala con los más caprichosos y retorcidos troncos de árboles. Los senderos son bucólicos y, ahora que ha dejado de llover, nos muestran petirrojos posados en las ramas al calor del sol. De nuevo nuestra sorpresa se acentúa cuando observamos un árbol que parece tener una cabeza humana mirando de lado a los peregrinos.
En Bascuas, nuestro caminar nos lleva por un sendero que discurre limitado por un muro de piedra todo a lo largo, en nuestra derecha. Nos encontramos a unos 8 km de Lugo cuando dejamos esta población y tomamos un desvío provisional por obras que nos lleva por la carretera general. Llegamos a Carballido, lugar en el que contemplamos lo que parece ser un pazo el cual posee dentro de la propiedad un cruceiro, una fuente sobre la que se levanta otra cruz y los restos de lo que parece un torreón. A continuación nos desviamos a la izquierda y proseguimos en dirección a Manzoi, según reza en el indicador de carretera, y volvemos a desviarnos a la izquierda en el punto kilométrico 111.166.
Nos encontramos en el término de O Castro cuando retomamos un sendero, que ahora se nos presenta bastante enlodado, a lo largo del cual podemos contemplar las curiosas raíces que se muestran al descubierto, a la altura de nuestras cabezas, sobre el terraplén que discurre a nuestro lado. Ahora podemos comprobar que el camino están empezando a rellenarlo con piedras. Por otro lado, por desgracia, podemos observar azufre bordeando los charcos lo que hace referencia a la contaminación ambiental.
Nuevamente tenemos ocasión para admirar la Naturaleza al encontrar entre los árboles y la hojarasca, a nuestra derecha, una hilera de trobos en desuso, cubiertos de musgo, que se hallan sobre una base de losa que los aísla de la humedad del suelo. Al pararnos a observarlos podemos comprobar que alguno de ellos, a diferencia del resto, está cubierto por una losa de pizarra sobre la que reposa una uralita, sobre la cual descansa otra losa de pizarra.
El día se ha quedado precioso y con muy buena temperatura y podemos contemplar como las abejas liban en las pletóricas flores de las ortigas. También volvemos a ver petirrojos.
Llegamos a As Casas da Viña y aquí nos llama la atención una matrícula de LU insertada entre dos losas de pizarra.
Cruzamos sobre la autovía que viene de Castroverde y llegamos a Castelo donde iniciamos un descenso que nos conduce hacia el barrio de A Chanca, al río Rato y luego a una pendiente acusada que nos lleva , a través de la Puerta Toledana de la muralla romana de Lugo, hacia la Plaza del Campo Castillo, la Plaza de España y a la Catedral en cuya parte posterior encontramos otro cruceiro.
> Esta etapa, pese a ser más cómoda para realizar que las anteriores, nos ha resultado agotadora.
Foto de noticia.
LUGO – SAN ROMÁN DE A RETORTA

Empezaremos el comentario sobre la quinta etapa que hemos realizado haciendo alusión al topónimo Lucus el cual puede ser romano, de un lucus, que parece significar “bosque sagrado”, pero también se puede corresponder con el dios celta “”Lugo” o “Lugus”
que tiene aspecto solar y cabe la posibilidad fueran dios de una floresta, “lucus”.

También diremos que la muralla de Lugo, con sus 2140 m de perímetro es una de las cinco murallas romanas de Europa por cuyo adarve, completo, se puede caminar, pero la única en la que se podría circular en automóvil el cual accedería por la rampa situada en el lateral de la Puerta de Santiago, frente a la Catedral. Sus muros fueron levantados por los romanos pero no se puede señalar una fecha exacta para su construcción aunque se estima que fue hacia el siglo III d.C. Es reconocida como Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000.


Como de costumbre, nos hemos reunido delante de la sede de la A.A.C.S, en Lugo para iniciar otra nueva etapa del Camino Primitivo. Pero, en esta ocasión, a diferencia de jornadas anteriores, por coincidir el inicio de etapa en el mismo Lugo, no hemos tenido que utilizar el autobús para el desplazamiento. Así, hemos salido de la calle Comandante Manso para encaminarnos hacia la Puerta Toledana (así conocida desde el año 1120) o de Pedro (así conocida a partir de 1176).
. La muralla presenta en el lado izquierdo de la entrada por la Puerta Toledana una gran piedra en la que un escrito tallado en ella hace alusión al paso por ella del rey Alfonso II el Casto, en el siglo IX, para inaugurar el primer Camino de Santiago. A su derecha está ubicado un mojón que marca el punto kilométrico 103,625. Esta puerta está adornada en su parte superior por el escudo coronado de Lugo, con un cáliz sobre una fortaleza sostenida por dos leones, en el que se apoyan un león en cada uno de sus dos lados. Bajo el blasón hay una cartela con la inscripción ESTA PUERTA SE REDIFICO DE ORDEN DE LA CIUDADELA AÑO 1781.
Traspasamos esta puerta y entramos en la calle San Pedro, de la que parte perpendicularmente a su derecha la calle Nóreas en la que se halla el primer albergue de peregrinos del Lugo contemporáneo. Luego, atravesamos la Plaza de España para adentrarnos en la Plaza de Sta. María, lugar en el que se ubica la Catedral de Sta. María en la que encontramos el primer cruceiro de nuestra etapa de hoy, el cual se halla en la parte posterior de la Basílica. Seguidamente, traspasamos el atrio catedralicio y salimos por la Puerta de Santiago, del Postigo o do Pexigo. En la parte interior tiene una hornacina con una imagen ecuestre de Santiago y debajo el escudo del Obispo.
Bajamos por la Rúa de Santiago siguiendo por nuestra derecha por la Calzada da Ponte, pasamos bajo un puente que cruza por debajo la Ronda del Carmen, cruzamos el río Miño, el cual nos ofrece unas bonitas vistas en esta soleada mañana, por el puente romano. Desde este puente, podemos contemplar a nuestra izquierda los edificios que se asoman, por encima del arbolado, sobre el Balneario que está a orillas del Miño y, a nuestra derecha, una bonita panorámica del río con el Club Fluvial, en su vertiente izquierda, desde nuestra perspectiva.
Seguimos por nuestra derecha y tomamos la Rúa Fermín Rivera que nos lleva, por delante del Club Fluvial de Lugo, hacia la capilla de San Lázaro.A hora comenzamos una acusada subida que nos lleva por delante de un prado en el que se hallan dos hermosos potros cuya tranquilidad alteramos; pasamos al lado del cierre llamativo de una vivienda ya que un grueso tronco de árbol, en cuya base brota un cactus, está ensamblado en él. Seguidamente, iniciamos un descenso que nos conduce hacia el Ponte do Picho, el cual pasamos por debajo, para iniciar otra buena subida que nos lleva por delante de la Finca O Boucello la cual muestra en su fachada una imagen del peregrino al cual saluda y desea buen viaje. A continuación, el Camino nos conduce por delante de un edificio ruinoso de una antigua escuela en San Xoán do Alto; llegamos a un cruce y tomamos hacia la izquierda. Entramos en la delimitación de San Vicente do Burgo y pasamos por delante de la entrada de un antiguo pazo y la de la Fonte de Ribicás, restaurada en el año 2005. Llegamos al núcleo del pueblo y coincidimos con la gente que sale del oficio religioso del domingo y con un grupo de vacas que espantan un par de peregrinas, ocasionando un divertido momento.
A continuación, entramos en los lindes de la Parroquia de Postomillos que nos muestra su iglesia a la izquierda. Luego de pasar el punto kilométrico 90, 777 tomamos un sendero a la derecha que nos conduce por Bacurín, un núcleo de población de arquitectura rural tradicional. Luego, entramos en los límites de Hospital, lugar que nos brinda alguna que otra imagen curiosa.
Volvemos a desviarnos a la derecha, en el punto kilométrico 87, 161, por un sendero que nos conduce a San Pedro de Baixo donde contemplamos el edificio ruinoso de la una vez escuela y casa vivienda de San Pedro de Mera (1958). Llegamos a Taboeiro y, luego, alcanzamos el Concello de Guntín por la Parroquia de San Román da Retorta, nuestro destino de hoy.
En esta jornada, nuestro camino ha discurrido mayoritariamente sobre asfalto
Foto de noticia.